El estrés puede afectar negativamente el sueño, ya sea haciendo que duermas demasiado o que duermas muy poco. Muchas de las personas que veo en mi práctica clínica tienen dificultad para conciliar el sueño por la noche; aquí hay algunas cosas que puedes considerar:

¿Tienes una rutina nocturna? Esto puede incluir (entre otras cosas): darte tiempo para relajarte, escribir en un diario para los pensamientos acelerados, tomar un baño o ducha, meditar, masajear tu cuerpo, hacer yoga suave (yin, restaurativo, piernas en la pared), escuchar música relajante o usar aceite de lavanda en un difusor.

También hemos creado la infografía adjunta a continuación como una guía rápida para el video anterior.